¡Jesús Vive!
"No está aquí, ¡ha resucitado!" (Lucas 24:6)
Hermanos y hermanas en Cristo, hoy proclamamos con gozo y firmeza: ¡Jesús está vivo! No es un recuerdo del pasado, ni una simple figura histórica. Él, el Hijo de Dios, venció a la muerte y hoy reina glorioso, llenando nuestros corazones de esperanza y salvación.
La Resurrección no fue un mito, sino el mayor milagro de amor. El sepulcro vacío, las apariciones a sus discípulos, la transformación de los apóstoles —de temerosos a valientes testigos—, todo confirma esta verdad eterna: Cristo vive, y con Él, nuestra fe tiene sentido.
Jesús mismo lo anunció: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá" (Juan 11:25). Por eso, ningún sufrimiento, pecado o duda puede apagar esta certeza. Él camina a nuestro lado, nos fortalece en la Eucaristía y nos espera en la gloria del cielo.
¿Cómo responder a esta verdad?
- Con alegría: Somos pueblo de Pascua, destinados a ser testigos de su luz.
- Con confianza: Aunque pasemos por pruebas, Él ya venció y nos sostiene.
- Con amor: Llevando su mensaje a un mundo que tanto necesita escuchar: "¡El Señor resucitó verdaderamente!" (Lucas 24:34).
Que María, la Madre del Redentor, nos ayude a vivir con la certeza de que Jesús vive y nos llama a la vida eterna.
¡Aleluya! Cristo resucitó. ¡Él vive por siempre!
"Y yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20).